La llegada del bebé puede generar mucha incertidumbre y emoción. Durante la
etapa previa al nacimiento, la mamá puede participar de los últimos detalles de
la preparación para la llegada del bebé siempre y cuando se encuentre
predispuesta. Es importante que esté atenta en las últimas semanas de embarazo
ante las siguientes señales de peligro: fiebre, perdida de líquido amniótico
(color transparente), sangrado, siente dolor continuo en la parte baja
de la espalda o nota un aumento de las
contracciones, dolor de cabeza persistente, no siente los movimientos del bebé;
de tener cualquiera de esos síntomas debe acudir con su acompañante o familia
inmediatamente al establecimiento de salud.
Rommy Ríos, Directora de la Fundación Baltazar y
Nicolás, señala que “es importante que la gestante cuente con un acompañante
durante el parto, ya sea la pareja o un familiar cercano, además, de conocer
algunas técnicas para manejar el dolor como la respiración profunda, la
visualización de una imagen mental u otros métodos que le permitan relajarse”. Si
bien todos los partos son diferentes, la tranquilidad de la mujer debe estar
presente siempre.
La familia y, en especial, la pareja pueden dar
tranquilidad a la mamá para que se sienta bien mientras trae a su bebé al
mundo. Durante ese tiempo, se debe evitar conversaciones sobre partos difíciles o traumáticos pues
generaría angustia y estrés en la madre, además de un retroceso en el ritmo del
trabajo de parto. Ríos acota que se debe tener cuidado con el uso de palabras
como “relájate” y “respira”, pues “un trabajo de parto está muy lejos de ser
relajante”. Por ello es preferible mantenerse en silencio, hacer señas de
afirmación o negación, anticiparse a las necesidades de la madre y ofrecerle
líquido, pues ella necesitará tomar un vaso de agua al menos cada media
hora.
El parto natural es un proceso de transición que consta de tres fases. En la primera, el útero y
la pelvis se dilatan como producto de las contracciones; en la segunda, tiene
lugar el nacimiento del bebé y finalmente, la expulsión de la placenta. Sin
embargo, cabe la posibilidad de que el parto sea por cesárea, la cual se
programa en los últimos controles de embarazo y se decide en función a la posición
del bebé, peso excesivo de este, si la madre es portadora de VIH, u otras
complicaciones.
Después del nacimiento, durante la atención del parto,
el personal de salud debe esperar tres minutos o que deje de latir el Cordón
umbilical para proceder a clampar o cortar el cordón, pues es un derecho del
niño y de los padres exigirlo al personal de salud. Con esta medida, Rommy
afirma que “estarán logrando que existan mayores reservas de hierro en el bebé
incluso hasta los seis meses de vida, ya que el hierro es un micronutriente
indispensable para lograr un buen desarrollo cerebral)”.
· Esperar tres
minutos para cortar el cordón umbilical ayuda a que el bebé tenga mayores
reservas de hierro y menos posibilidades de contraer anemia.
Otro punto fuerte a considerar es el contacto piel con
piel entre la mamá y el recién nacido. Con la espalda cubierta con una manta,
se coloca al bebé sobre el pecho desnudo de la madre para que pueda arrastrarse
instintivamente hacia el seno y lactar; dar el pecho a su niño en la primera
hora de nacido asegurará que exista una lactancia materna exitosa, además de
ser beneficioso a nivel físico, emocional, cognitivo del bebé porque promueve
el inicio del apego seguro. Ambas medidas son un derecho de los niños, por
tanto es indispensable que las madres y padres conozcan sobre ello para que
puedan exigirlo durante la atención del parto.
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