En el Perú 6 de cada 10 niños menores de seis meses,
reciben lactancia materna exclusiva, promedio que se incrementa en zonas
rurales del país (casi 8 de 10 niños) y disminuye en zonas urbanas (casi 6 de
cada 10 niños); entonces ¿la lactancia materna exclusiva (desde el nacimiento
hasta los seis meses) es un problema en el país?
La respuesta es sí, ya que se debería lograr que el 100%
de niñas y niños desde que nacen reciban de manera exclusiva el único alimento
que su cuerpo necesita en los primeros meses de vida: leche materna, pues es su
derecho tener una alimentación de calidad y mejores oportunidades de
desarrollo. Para ello, es indispensable que en la atención del parto se
garantice el contacto precoz (colocar al recién nacido en el pecho de la mamá)
a fin de promover la lactancia en la primera hora de nacido. Al respecto existe
mucha evidencia que sustenta el éxito de la lactancia materna exclusiva, si es
que el inicio de esta se realiza en la primera hora de nacimiento del bebé.
La leche materna, es el alimento por excelencia y el más
completo. Cuando nace el bebé la madre produce el calostro, conocida por ser la
primera leche y llamada también la “primera vacuna”. El calostro es una
secreción amarillenta y espesa, producida en poca cantidad dentro de los 5
primeros días después del parto, tiene una alta concentración de nutrientes que
protegen al niño de infecciones, un efecto laxante que ayuda a eliminar deposiciones
oscuras del bebé en sus primeros días de vida, protege las mucosas y disminuye
la coloración amarilla que algunos bebés pueden hacer por del aumento de las
bilirrubinas.
Luego de cinco días, la producción de leche irá en aumento
según incremente la succión por parte del recién nacido “mayor succión = mayor
producción de leche”. La lactancia materna exclusiva es a demanda, esto quiere
decir que se debe dar el pecho cada vez que el bebé manifiesta que tiene
hambre; recordemos que los primeros meses es un periodo de rápido crecimiento
en los cuales necesitan más leche, por lo que el bebé pedirá mamar con más
frecuencia. Estos periodos ocurren alrededor de la segunda a la sexta semana y
en el tercer, cuarto y sexto mes. El incremento de la frecuencia y duración de
las lactadas hacen que la madre produzca toda la leche que su niño necesita.
A fin de garantizar una correcta lactancia, tanto la
madre como el bebé deben estar en una posición cómoda; asegurar que la boquita
del bebé este bien abierta, el labio inferior debe estar hacia afuera, mentón
tocando el pecho (o casi lo toca) y se ve más areola arriba de la boca del bebé
que debajo de ella. Es importante que durante la lactancia se alternen ambos
pechos por aproximadamente 15 minutos por pecho. En el caso de que el bebé se
quede dormido durante este tiempo, se le puede despertar acariciándole la
mejilla para que siga amamantando. Una recomendación importante, es que la mamá
pueda detectar que el bebé no está lactando bien, cuando, el bebé hace ruidos
con la boca, tiene las mejillas hundidas, quiere mamar más seguido (cada hora o
menos), no se muestra satisfecho cuando termina de tomar el pecho o la mami
siente dolor al darle de lactar.
La lactancia materna, ofrece diversos beneficios tanto
para la madre como para el bebé; en términos afectivos, la lactancia ofrece el
momento ideal de comunicación e interacción entre la mamá y bebé donde se
establece el primer vínculo emocional. Es importante que la mamá aproveche cada
momento que está dando de lactar para mirar afectuosamente al bebé, para
acariciarlo, conversarle o cantarle. Este dulce encuentro se logra con la
calidez, la calma y el amor como principales elementos junto a la compañía
constante del padre o acompañante.
Entre los múltiples beneficios que la lactancia materna
ofrece está que asegura el desarrollo del cerebro del bebé; minimiza las
probabilidades de sufrir de enfermedades cardiovasculares, fortalece el sistema
inmunológico, reduce riesgos de alergias y favorece la adecuada dentición,
masticación y desarrollo del habla. Por su parte, las mamás tienen menos riesgo
de sangrado post-parto, le ayuda a recuperar su peso y disminuye el riesgo de
cáncer de mama. Para la familia, este proceso significa una mayor integración
familiar, pues contribuye al vínculo emocional y afectivo.
Fundación Baltazar y Nicolas
www.misprimerostres.org
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